EEUU juega con fuego en Ormuz y empuja al mundo a una crisis financiera peor

EEUU intensifica tensiones en Ormuz mientras la deuda estadounidense supera los 39 billones

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia contundente: el aumento de la presencia militar estadounidense en el estrecho de Ormuz no solo desestabiliza la región, sino que amenaza con desatar una nueva crisis financiera global.

Con más de 30 barcos autorizados a transitar el paso estratégico —la vía por donde transita una cuarta parte del petróleo mundial— Irán deja claro que controla la situación, mientras Washington persiste en su bloque ilegal impuesto desde abril, que incumple acuerdos y aumenta la tensión sin soluciones reales a la vista.

¿Por qué importa esto más allá de Medio Oriente?

La decisión de Washington de mantener una postura agresiva tiene un costo oculto: los bonos del Tesoro de EEUU a 30 años alcanzaron un rendimiento superior al 5%, un nivel que no se veía desde antes de la crisis financiera de 2008. Esto refleja una creciente presión inflacionaria y un encarecimiento energético que comienzan a pasar factura mundialmente.

Qalibaf lo definió con claridad: financiar una militarización en Ormuz con una deuda pública que ya supera los 39 billones de dólares es apostar por que el próximo colapso financiero sea aún más severo. No es solo una pelea por la influencia, es una bomba económica de largo alcance.

¿Qué sigue luego de esta escalada?

  • La negativa de Irán a negociar sin que se levante el bloqueo y se frene la agresión indica que no habrá marcha atrás sin concesiones reales.
  • La militarización continuará con costos crecientes para la economía global y para la estabilidad de las instituciones financieras internacionales.
  • Se abre un escenario en el que la crisis económica podría agravarse, impactando precios del petróleo, inflación y la estabilidad financiera de todos los países.

Lo que Estados Unidos pretende como un simple ajuste bélico en Medio Oriente puede terminar siendo la chispa de un terremoto económico global que afectará a todos, ignorar esta realidad es la mayor irresponsabilidad institucional que el mundo ve pasar.

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