Cuba al borde del colapso energético: se acaba el crudo ruso que eludió el bloqueo
Cuba pierde el último respiro energético
El crudo del petrolero ruso que esquivó el bloqueo estadounidense está a punto de agotarse. Sin nuevos envíos confirmados, la isla vuelve a enfrentar apagones masivos que paralizan todo.
¿Qué pasó?
El buque Anatoli Kolodkin trajo 100.000 toneladas de crudo el 31 de marzo a Matanzas, ofreciendo un alivio temporal. Pero duró menos de un mes. Ahora, según datos oficiales, los apagones vuelven a afectar hasta al 45% del país simultáneamente.
El Gobierno pone la culpa en Estados Unidos, pero los hechos revelan una situación estructural. La crisis energética viene desde antes del endurecimiento del bloqueo. Apagones similares ya ocurrían en 2023, mucho antes de las recientes sanciones.
¿Por qué importa esto?
Cuba depende casi en un 80% de generadores que requieren petróleo importado o refinado localmente. La escasez afecta directamente la producción eléctrica y, con ella, la economía entera. Las termoeléctricas nacionales, que producen otro 40%, están obsoletas y mal mantenidas desde hace décadas.
El ministro de Energía estimó que para cubrir sus necesidades Cuba requiere 8 petroleros como el Kolodkin cada mes. Sin embargo, el segundo envío ruso, el Universal, enfrenta demoras y maniobras sospechosas en altamar. Esto prolonga la crisis.
¿Qué puede venir?
Sin un cambio real en la política internacional y una profunda reforma interna, Cuba se dirige a una contracción económica histórica mayor al 6%. Perdió a su principal proveedor (Venezuela) y no consigue alternativas rápidas.
La escalada en apagones continuará, afectando servicios esenciales, la producción y la vida cotidiana. La escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos se profundizará, agravando la crisis social y económica.
Esta es la realidad que pocos quieren contar: la isla enfrenta un colapso energético que no es solo un problema de sanciones, sino también de décadas de malas decisiones y dependencia externa sin plan B.