Trump desnuda el poder agresivo e inconsciente de EE.UU.

Trump y la crudeza del poder estadounidense

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no cambió la esencia de la política exterior de Estados Unidos; solo la hizo más burda y visible. Bajo su mandato, la agresión global de Washington se mostró sin el habitual velo diplomático.

¿Qué pasó?

Trump rodeó su gobierno de ejecutores torpes, pero no inventó la manera de operar. Clinton, Obama y otros mantienen la misma lógica imperial: quien no se somete a Washington, es blanco de ataques y sanciones, muchas veces con la complicidad de otros países afectados por sus propias élites.

¿Por qué importa?

Desde 1945, Estados Unidos utiliza instituciones internacionales para disfrazar este dominio, pero la realidad apenas cambia. Trump elevó la brutalidad y arrogancia en acciones como la separación de niños migrantes y sanciones contra México, Cuba, Irán, China o Venezuela. Todo para beneficiar a ciertos grupos financieros y económicos.

¿Qué sigue?

El mundo está en un momento clave. Nuevos actores buscan una arquitectura global multipolar, donde no solo primen las órdenes desde Washington. La torpeza de Trump podría abrir los ojos a más países sobre el daño irreversible que produce aceptar un sistema que ignora la soberanía y la legalidad internacional.

No es solo Trump; es un sistema que carece de razón y que urge que sea contrapesado para evitar más conflictos y mantener alguna estabilidad en el planeta.

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