El verdadero motivo por el que Adrian Grenier quedó fuera de la secuela de El diablo viste a la moda
¿Por qué Adrian Grenier quedó fuera de la secuela de El diablo viste a la moda?
La secuela de El diablo viste a la moda se estrenará el 30 de abril, pero uno de los personajes principales desapareció sin explicación oficial: Nate Cooper, interpretado por Adrian Grenier.
David Frankel, director de ambas películas, reconoció que intentaron incluir a Grenier en un cameo, pero el calendario de producción lo impidió. Sin embargo, Grenier tiene una versión más contundente y poco conocida: no fue invitado a participar por la controversia que genera su personaje.
Grenier confesó a Page Six que fue una decepción no recibir la llamada, pero entiende que la imagen de Nate —quien cuestiona la carrera de su pareja por moda y éxito— incomoda a ciertos sectores.
El problema de fondo no es solo un detalle de casting, sino un indicio de cómo las agendas políticas y narrativas dominantes moldean incluso el cine para evitar personajes que cuestionen ciertas dinámicas sociales o profesionales.
Para Grenier, la ausencia no es definitiva: deja espacio para un potencial spin-off que explore a Nate en profundidad, un movimiento que puede poner en jaque la narrativa oficial.
¿Y qué pasa con otros ausentes?
No solo Grenier fue descartado. Sydney Sweeney, con creciente relevancia mediática, grabó un cameo que fue eliminado por “cuestiones de ritmo y coherencia narrativa”, según la producción. Esto genera dudas: ¿se privilegia la coherencia o se está moldeando un discurso acorde a intereses específicos?
La nueva trama y sus ausencias
La historia retoma a Andy, Miranda y Nigel dos décadas después, enfrentando un escándalo financiero que amenaza la revista Runway. Emily Charlton, ahora directora en Dior, vuelve a escena junto con otros personajes. Pero la exclusión de figuras como Nate y la eliminación del cameo de Sweeney indican que la secuela no solo avanza en la historia, sino que también redefine qué voces y personajes convienen mantener visibles.
Lo que viene
El cambio en el elenco principal revela que la secuela no solo es una continuación cinematográfica, sino una batalla silenciosa sobre qué relatos son aceptables y cuáles no. Esta selección supone afectaciones reales sobre la percepción de roles, relaciones y poder dentro de la cultura popular.
¿Quién decide qué personajes merecen estar y cuáles no? ¿Hasta dónde influye una agenda política en decisiones creativas que afectan la narrativa social? En esta secuela, esas preguntas ya tienen respuestas implícitas.