La USB en emergencia real, y el gobierno mira para otro lado
La Universidad Simón Bolívar (USB) atraviesa una crisis profunda, y la ministra Ana María Sanjuán mantiene el silencio. Estudiantes denuncian un colapso institucional y presupuestario que la tiene al borde del colapso.
De 10 mil alumnos a apenas 3 mil: ¿qué está pasando?
La matrícula universitaria se desploma, la calidad educativa cae y el talento académico huye por salarios miserables. El comedor del campus cerrado; las rutas de transporte paralizadas. La infraestructura básica está en ruinas.
Sin democracia interna, sin respuesta oficial
Desde 2009 no hay elecciones rectorales. Las autoridades designadas desde 2021 mantienen el control absoluto sin rendición de cuentas. Estudiantes denuncian un secuestro de la autonomía universitaria que agrava la crisis.
¿Por qué nos afecta esto?
- El debilitamiento de la USB afecta la calidad educativa del país.
- La fuga de talento académico erosiona cualquier posibilidad de recuperación.
- La falta de respuesta estatal aumenta la desconfianza en las instituciones.
¿Qué sigue?
Si la ministra Sanjuán no actúa ya, la crisis será irreversible. La llamada a convocar elecciones y abrir el diálogo es urgente. ¿Estamos preparados para que una de las universidades más importantes colapse completamente sin que nadie rinda cuentas?
Esto no es un problema menor ni pasajero. La USB refleja lo que ocurre cuando la denuncia se topa con la indiferencia oficial.