Dos muertes eléctricas que evidencian la cruda realidad institucional
Dos muertes que no deberían ser «accidentes»
Ramón Alberto Farfán, pastor de 71 años, murió tras ser alcanzado por un rayo en su casa en San Fernando de Apure. Paralelamente, Milagros Guzmán (49) falleció electrocutada al intentar enchufar su nevera después de un apagón en Guanipa, Anzoátegui.
Lo que revelan estas tragedias
Estos incidentes no son casos aislados ni meras fatalidades. Muestran una realidad crítica: infraestructuras eléctricas inadecuadas que ponen vidas en riesgo. El apagón, la falta de protocolos preventivos y respuesta eficiente evidencian deficiencias institucionales alarmantes.
La conversación que no quieren abrir
¿Cuántas muertes más por descargas eléctricas o fallas en servicios básicos debemos tolerar? Sin cambios urgentes en mantenimiento, regulación y prevención, la lista crecerá, y con ella la desconfianza ciudadana en las instituciones encargadas de protegerlas.