Bombardeo, marines y el mismo régimen: el madurismo que nunca se va
¿Para qué entonces el bombardeo y la intervención si todo sigue igual?
La transición política prometida tras el bombardeo estadounidense y la captura de Maduro no ocurrió. El mismo grupo de poder, con las mismas prácticas y figuras, sigue en el control total del país.
El cambio real no llegó, pero la destrucción sí
Desde Washington se justificó el ataque como una medida para proteger a Estados Unidos y sembrar un nuevo orden en Venezuela. Sin embargo, no expulsaron a los pesos pesados del régimen: los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello y otros siguen mandando. Ni un solo rostro distinto apareció para marcar una transición auténtica.
¿Qué clase de transición es ésta?
- Un bombardeo espectacular reforzó a los mismos líderes.
- Las promesas de futuro se perdieron en un candado de acero impuesto desde afuera.
- Los marines y espías no trajeron renovación, sino una continuidad perversa.
¿A quién le sirve entonces esa «paciencia» que exigen los expertos en transiciones? La sociedad venezolana está atrapada en un presente que no cambia, mientras las instituciones no se renuevan y los daños continúan multiplicándose.
Esto no es un error táctico, es un fracaso estratégico
Es hora de cuestionar la narrativa oficial que justifica la espera sin resultados. El madurismo imperial no es un residuo olvidado, sino un proyecto fortalecido gracias a la intervención extranjera que se suponía lo destruiría.
¿Puede Venezuela liberarse realmente con este mismo elenco y método? La respuesta marcará el futuro inmediato y la viabilidad de cualquier salida política o económica.