El carnaval político que mantiene a Venezuela estancada y sin salida

Venezuela vive un carnaval político que no engaña a nadie

Desde el 3 de enero, una farsa de rescate y cambio domina Venezuela. No es un festival ni una celebración genuina; es una maniobra para ganar tiempo y controlar el destino del país.

Trump y Delcy: protagonistas de una puesta en escena

Trump se disfrazó de paladín contra la corrupción y el narcotráfico, pero ha dilatado hasta el infinito la salida de un régimen que mantiene por conveniencia. Su discurso de «estabilidad, recuperación y transición» solo es una excusa para preservar intereses estratégicos, privilegiando a empresas estadounidenses y bloqueando mercados alternativos para el petróleo venezolano.

  • Olvida que Venezuela tuvo históricamente excelentes vínculos con EEUU.
  • Hoy la demora en el cambio prolonga la agonía política y social.
  • El rescate prometido parece un rescate al propio régimen.

Delcy Rodríguez representa el papel de la sumisa que traiciona a su pueblo por órdenes externas. Pasó de aliada de Rusia, Cuba e Irán a defender intereses contrarios a la oposición con discursos contradictorios.

  • Su permanencia solo mantiene la crisis política y la represión constante.
  • La solución real sería facilitar elecciones libres, con un Consejo Nacional electoral independiente y sin exclusiones políticas.
  • Pero ella insiste en sostener un juego de poder simbólico, sin resultados para la sociedad.

¿Qué está en juego?

Este «gran carnaval» no solo daña a Venezuela, sino que afecta a quienes aparentan liderar la transición. La grieta entre discurso y realidad amenaza con prolongar el estancamiento, aumentar la represión y frustrar cualquier esperanza de cambio efectivo.

La política de demoras y disfraces resulta en un país donde:

  • Se reprimen marchas pacíficas, incluso de jubilados.
  • Se designan fiscales y defensores sin credibilidad ni independencia.
  • Los líderes valientes sufren prisión o exilio.

¿Cuántos más deberán pagar este juego político sin salida?

El final del carnaval debe llegar

Urge un giro que priorice la recuperación democrática auténtica, no un teatro prolongado.

Venezuela no necesita disfraces ni pactos convenientes. Necesita legalidad, instituciones claras y elecciones libres ya.

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