Primero de Mayo 2026: ¿Repetiremos el error del 19 de Abril de 1810?

Venezuela enfrenta un Primero de Mayo decisivo

El 9 de abril, miles de trabajadores venezolanos salieron a las calles en Caracas y otras ciudades. La demanda: reivindicaciones sociales y salariales que el régimen de Nicolás Maduro ha ignorado durante más de diez años.

Horas antes, la autoridad impuesta leyó un discurso vaciado en contradicciones, al punto que se asemejaba a caricaturas de retórica incongruente. Su mensaje no convenció ni a trabajadores ni a empresarios. La respuesta oficial fue la represión ya conocida y denunciada internacionalmente.

¿Qué implica esta movilización ahora?

Activar los organismos de resistencia económica —sindicatos y gremios en ejercicio del artículo 91 constitucional— apunta a un cambio estratégico. Es un llamado a reajustar los salarios mínimos y el reparto justo de utilidades, demandas que se han ido acumulando ante un deterioro incesante de la economía y la seguridad laboral.

Este movimiento no es un simple reclamo social más: es un aviso claro sobre la fractura entre un Estado capturado por élites políticas y económicas y una clase trabajadora desesperada, atrapada en una crisis sin precedentes. La desatención prolongada socava la legitimidad institucional.

Consecuencias reales ignoradas

  • La producción petrolera sigue siendo manejada opacamente, sin que mejores condiciones lleguen a la mayoría.
  • La supuesta “transitoriedad” política deja a la sociedad civil y liderazgos democráticos en prisión política o en la marginalidad.
  • Las «bonificaciones» disfrazan el incumplimiento sistemático de los derechos laborales.
  • Se impone la amenaza constante de represión y criminalización contra quienes piden justicia económica.

¿Qué viene después?

El rescate de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y un retorno radical a las propuestas del Manifiesto de Porlamar son urgentes. Se necesita un gobierno de concentración nacional que incluya a partidos, sectores económicos y sindicatos con fuerza real, como propuso Rómulo Betancourt en 1981.

¿Estaremos a tiempo de evitar que este Primero de Mayo marque un quiebre irreversible? ¿O repetiremos el error histórico del 19 de Abril de 1810, donde un cambio incompleto abrió paso a más conflictos y desgobierno?

La palabra está ahora en quienes lideran la resistencia sindical y política para construir un camino firme hacia la legitimidad y la estabilidad.

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