Lealtad y firmeza en tiempos difíciles
En la apertura del año judicial 2026, la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Caryslia Rodríguez, lanzó un mensaje que resonó con fuerza: en los momentos más críticos, la lealtad no se negocia. Un llamado a mantener la unidad y la fortaleza cuando la nación se encuentra sacudida.
Un llamado al retorno victorioso de Maduro
Rodríguez advirtió que Venezuela enfrenta una situación compleja, marcada por el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Sin rodeos, pidió su regreso triunfal, junto al apoyo a la primera dama, Cilia Flores, destacando la integridad y compromiso del mandatario con el legado de Bolívar y Chávez.
Homenaje a los caídos: un sacrificio que trasciende diferencias
El dolor por los fallecidos en el ataque del 3 de enero también estuvo presente. Sus nombres, grabados en la memoria del país, son un recordatorio de que más allá de banderas políticas, existe una identidad que une. Su sacrificio debe inspirar un compromiso sagrado con la paz, no con el odio.
Un símbolo de fortaleza: Cilia Flores
En un emotivo reconocimiento, la presidenta del TSJ destacó a la primera dama como un ejemplo de fortaleza inquebrantable. Mujeres venezolanas, dijo, transforman el dolor en resistencia y no solo sostienen los hogares, sino que también son las arquitectas de la esperanza y el amor insurgente por Venezuela.
Respaldo absoluto a la presidenta encargada Delcy Rodríguez
La continuidad institucional fue otro punto clave. La magistrada reafirmó el compromiso del Poder Judicial con la estabilidad y respaldó plenamente a Delcy Rodríguez en su rol como presidenta encargada, sustentada por la reciente sentencia que garantiza la legalidad y el orden en el país.
Un acto de unidad cívico-militar-policial
El evento reunió a las máximas autoridades de los poderes públicos, el alto mando militar, el cuerpo diplomático y representantes de la sociedad. Una imagen clara de unidad ante la incertidumbre, con la justicia como pilar fundamental para sostener la paz y el destino nacional.
Un llamado final a la ética y la identidad
Antes de cerrar, la presidenta del TSJ instó a todos los jueces y juezas a administrar justicia con ética y arraigo nacional. La unidad no es uniformidad, es un compromiso sagrado con el pueblo. En un país convulsionado, esas palabras abren la puerta a lo que viene en la lucha por la estabilidad y el futuro venezolano.