Irán y Venezuela: el silencio cómplice que oculta crímenes de Estado

La sangre que el mundo no quiere ver

Irán arde, pero no en titulares ni en manifestaciones. Arde en hogares destruidos, en jóvenes colgados y desaparecidos, en mujeres castigadas por un mechón de cabello. Décadas de represión sistemática han vuelto la muerte rutina, mientras el mundo y ciertos sectores políticos permanecen en un silencio sorprendente.

¿Por qué nadie protesta por estas masacres? Porque detrás está una agenda política que muchos prefieren ignorar. La izquierda clama por «soberanía nacional», pero guarda silencio ante el terror que el régimen teocrático iraní impone a su propio pueblo. Ese silencio se convierte en complicidad.

La «revolución» iraní: un ciclo eterno de miedo y muerte

Desde 1979, la promesa de libertad se transformó en la perfección del autoritarismo bajo una teocracia que controla con balas, cárceles y horcas. Miles ejecutados y torturados mientras grupos ideológicos vuelven la mirada. Lo llaman «autodeterminación de los pueblos», pero es la eliminación sistemática de cualquier disidencia.

Países como España, Brasil y Nicaragua también optan por el mutismo, permitiendo que la tiranía se fortalezca en el anonimato.

Doble rasero: Palestina sí, Irán y Venezuela no

La indignación selectiva se instaló como regla. Mientras se clama por Palestina, no se habla de las decenas de miles asesinados por el régimen iraní. En Venezuela pasó igual: un régimen que tortura y encarcela fue ignorado por la comunidad internacional y sus tribunales.

Activistas ligados a ciertas agendas convierten la protesta en espectáculo, sin entender o querer entender qué defienden realmente.

El tiempo no perdona: caída inevitable de tiranías

Los regímenes iraní y chavista creen dominar el tiempo y la historia, pero tarde o temprano serán juzgados. No solo sus verdugos, sino también quienes guardaron silencio o aplaudieron desde la comodidad.

El experimento socialista panarabista-facista que Vietnamizó a Irán y Venezuela encontró en el narcotráfico y la corrupción sus aliados para mantener un enemigo común: Estados Unidos. Pero el daño ya es visible y profundo.

¿Qué sigue después del silencio?

Los pueblos de Irán y Venezuela despertarán. La memoria de cada crimen y abuso será invalorable para construir justicia, no venganza. La caída de estas tiranías es cuestión de tiempo, y nosotros, como ciudadanos, debemos liberarnos del peso de ese horror para comenzar un nuevo capítulo.

El primer paso es reconocer lo que se ha sufrido.

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