¿Por qué sigue Venezuela bajo un tutelaje que solo agrava la crisis?

Venezuela atrapada en un tutelaje que ya no funciona

Lo que parecía temporal se ha convertido en un freno peligroso. El tutor extranjero mantiene el control mientras la «tutelada» sigue sin liberar presos políticos ni desmontar el ejército paralelo que mantiene el régimen.

¿Qué pasó?

La tutela debería haber durado solo las primeras semanas tras la caída de Maduro. Hoy, la «tutelada» protege a paramilitares y bloquea cambios vitales: impide nombrar fiscales o un Consejo Nacional Electoral independiente, todos imprescindibles para elecciones presidenciales libres.

Esta situación prolongada nos coloca en un callejón sin salida. El país sufre más encarcelamientos, torturas, fallas en servicios básicos y un aumento imparable del costo de vida. El desgaste también afecta la imagen del tutor, que si decide prolongar esta situación, quedará involucrado en el desastre.

¿Por qué esto cambia el escenario?

La realidad económica y social del país exige algo que la derecha ha señalado desde hace años: sin elecciones presidenciales claras, sin reglas legales sólidas, ninguna inversión ni estabilidad llegarán. Ni siquiera los grandes jugadores energéticos pretenden poner un solo dólar sin garantías jurídicas.

El tutelaje alarga la agonía y alimenta esta crisis. Peor aún, una oposición genuina y capaz de traer estabilidad, representada por María Corina Machado, sigue marginada por quienes controla el juego desde afuera y sus aliados dentro de Venezuela.

¿Qué viene después?

  • Si continúa esta tutela indefinida, la crisis social se agravará.
  • La imagen internacional del tutor y de sus aliados se deteriorará rápidamente.
  • La población seguirá cargando con la falta de democracia y la crisis económica.
  • Solo un cambio real y rápido en las reglas electorales y la liberación de presos políticos puede abrir la puerta a soluciones.

Venezuela no necesita tutores perpetuos que sólo mantienen el status quo. Necesita soluciones claras y responsables, con un verdadero calendario electoral y libertad para sus presos políticos. La historia reciente confirma que el desgaste actual no puede seguir.

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