La Amnistía: El Error Que Se Quieren Hacer Olvidar
La amnistía no es una solución: es una admisión de un fallo conjunto
Se ha aprobado una amnistía que, en realidad, revela mucho más que un gesto político. No es solo un acto de perdón: es el reconocimiento de que quienes fallaron en la vigilancia y aplicación de la ley están dispuestos a pasar la factura a la sociedad.
Este movimiento no puede entenderse como un cierre de capítulo. Es el reflejo de un sistema que admite sus errores y los convierte en precedentes peligrosos. Lo que viene después no es cuestión de ideologías sino de seguridad y legalidad: ¿cuántas veces más el Estado mostrará debilidad frente a infracciones graves?
La amnistía pone en riesgo la efectividad institucional y abre la puerta a que la impunidad se arraigue. No se trata de opiniones divididas, sino de consecuencias claras para la convivencia y el orden público.
¿Estamos dispuestos a aceptar que estos errores se repitan y se normalicen? Esta amnistía es mucho más que un acto político: es una advertencia sobre lo que podemos esperar si no se corrigen estos desaciertos con firmeza y claridad.