7,9 millones de venezolanos fuera: la grieta que nadie quiere enfrentar

7,9 millones de venezolanos huyeron. ¿Y el Estado?

Esta no es una migración normal. Es una fractura nacional. Más de siete millones novecientos mil venezolanos se vieron forzados a dejarlo todo para sobrevivir. Imagínelo: se fueron, de golpe, todos los habitantes de Falcón, Apure, Guárico, Cojedes, Delta Amacuro, Bolívar y Mérida juntos. Eso es una nación dispersa, desmembrada.

Un problema que no se soluciona con discursos ni buenas intenciones

Tras casi tres décadas de fracaso político y económico, la crisis está lejos de acabarse. Pero hay una realidad ignorada: la diáspora sigue siendo parte de Venezuela. Sin reconocimiento político efectivo, sin voto en el exterior garantizado, sin representación, sin servicios consulares mínimos. La desconexión es total.

¿Cómo normalizar relaciones internacionales mientras millones pasan trámites burocráticos imposibles para obtener un pasaporte o registrar a un hijo? La normalidad no puede ser solo una firma de acuerdos petroleros. Debe verse en una protección real a venezolanos allá afuera, que no reciben ni respaldo ni asistencia del Estado.

¿Y el regreso? ¿Estamos preparados?

No todos volverán. Pero si solo un 20% regresa, estamos hablando de más de un millón y medio de personas. Esa es una fuerza laboral con formación, experiencia y redes internacionales que el país podría aprovechar. Pero sin políticas claras —documentación, protección, eliminación de represalias— ese potencial se perderá.

¿Se plantean realmente la oportunidad y el desafío? Programas coordinados con países aliados o facilidades para el retorno apenas existen como idea. La realidad es que la política venezolana no adopta esta nueva geografía humana.

La pregunta incómoda que nadie quiere hacer

La diáspora no es una minoría. Está en Madrid, Bogotá, Miami, Lima, Toronto… Venezuela existe fuera de sus fronteras. La cuestión es muy simple: ¿está Venezuela dispuesta a incluir a millones que ayudaron a crear esta crisis —y que ahora pueden ser clave para salir de ella— o seguirá ignorándolos a costa de su propia reconstrucción?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba