Nuestros teólogos políticos: la peligrosa radicalización que nadie admite

La fe como arma política: una amenaza invisible

En Venezuela, algunos líderes de la llamada nueva derecha promueven una visión política radical, basada en una batalla espiritual que no acepta la negociación ni el diálogo.

¿Qué está pasando?

Estos políticos han adoptado, consciente o inconscientemente, la idea de Carl Schmitt: la política es la lucha extremo a extremo entre el amigo y el enemigo, sin medias tintas ni espacios para acuerdos. Una visión que impulsa la eliminación total del adversario y que se sustenta en una interpretación religiosa del conflicto.

¿Por qué cambia el juego?

Frente a una Constitución que promueve valores de convivencia y respeto institucional, esta posición radical amenaza con fracturar cualquier posibilidad de transición política pacífica. Estos «teólogos políticos» están imponiendo una ética de convicción que desestima la responsabilidad y el compromiso con el país.

¿Qué sigue?

Mientras persista esta lógica, la inseguridad política crecerá y la institucionalidad se verá en riesgo. La única salida pasa por confrontar estas ideas, reconocer sus consecuencias reales y promover una política que se rija por la ley, no por una batalla religiosa.

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