Banco de Venezuela entrega divisas a más de 524.000 personas: ¿Quién realmente gana?

Más de 524.000 clientes del Banco de Venezuela compran dólares oficialmente

El Estado multiplica el acceso a divisas para personas naturales a través del Banco de Venezuela. En apenas semanas, el número de clientes que adquirieron dólares se duplicó, pasando de 264.500 a 524.320.

Hasta el momento, se han aprobado más de USD 135,9 millones, concentrados en 395.277 transacciones por medio de la Tarjeta Internacional emitida por el banco, que ya supera los 1,5 millones de usuarios. Esta tarjeta permite pagos internacionales digitales, extendiendo la penetración del dólar en las operaciones cotidianas.

Estado amplía la dolarización bajo control directo

La compra solo puede realizarse vía la aplicación oficial del banco, bajo horarios y límites diarios — hoy hasta USD 2.000 por cliente. Estas divisas son exclusivamente electrónicas y respaldadas por una cuenta de libre convertibilidad, que también permite consumos nacionales en bolívares.

Este esquema oficializado, lejos de eliminar el mercado paralelo, consolida una doble vía de acceso a divisas, controlada por el Estado. ¿Qué implica esto? Una regulación cambiante que genera dependencia en la población y puede limitar la libertad económica real.

Lo que no se dice: Riesgos y consecuencias

  • Falsa sensación de normalidad: El Gobierno muestra control, pero mantiene restricciones y límites que afectan el poder de compra.
  • Dependencia más profunda: La población dependiente de la oferta estatal en divisas carece de alternativas reales para diversificar su acceso.
  • Incremento de un sistema dual: El mercado oficial convive con un mercado paralelo que no desaparece, mezclando confusión y operaciones opacas.

¿A dónde vamos?

Esta expansión controlada del acceso a divisas podría dar una ilusión de apertura económica, pero el control estatal financiero seguirá limitando la verdadera dinámica del mercado. Si no se eliminan las trabas y se recuperan las instituciones, esta ‘democratización’ puede reforzar la fragilidad del sistema cambiario y complicar la estabilidad económica.

¿Es esto el progreso o simplemente otro parche para un problema estructural?

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