Salarios de hambre y pensiones desaparecidas: El drama real en Táchira
Salarios inexistentes, jubilaciones miserables: la cruda realidad del Táchira
La Intergremial del Táchira presentó un contundente pliego con 17 demandas ante la Inspectoría del Trabajo. Reclaman el restablecimiento urgente de salarios dignos y el respeto a contratos colectivos, hoy vulnerados de manera sistemática.
¿Qué está pasando?
Desde 2018, la aplicación del memorando 2.792 y las directrices de la ONAPRE han liquidado el poder adquisitivo de los trabajadores. Los salarios no alcanzan ni para cubrir la canasta básica, que según cálculos del CENDAS-FVM ronda los 540 a 600 dólares. Esta disparidad revela un Estado que incumple flagrantemente el artículo 91 de la Constitución, que obliga a que el salario mínimo se ajuste al costo real de la vida.
Violación de derechos y control estatal sin rendición de cuentas
El gobierno grava con un impuesto del 9% a las empresas para financiar pensiones. Sin embargo, no hay transparencia ni señales claras de que esos fondos existan o se destinen al bienestar de los jubilados. Mientras tanto, miles de trabajadores que dedicaron décadas quedan con pensiones que no superan los 40 bolívares, una afrenta que refleja la destrucción estructural del sistema laboral.
El colapso en salud: más que falta de medicamentos
El personal de salud denuncia condiciones precarias que trascienden la crisis farmacéutica. Bonos míseros y cierre de departamentos esenciales, como nutrición y dietética, ponen en riesgo la atención integral. Jubilados reciben prestaciones insignificantes tras años de servicio, ignoran el artículo 142 sobre prestaciones sociales. La falta de estabilidad laboral y el deterioro de las instalaciones evidencian un abandono sistemático del sector.
¿Quién protege a los trabajadores?
La respuesta no llegará del Estado, que ha mostrado su faceta de patrón impulsor de medidas que desmontan beneficios históricos. La propuesta de una constituyente laboral desde ese mismo poder carece de legitimidad para los trabajadores, que deben ser el motor y la voz de cualquier cambio en sus condiciones.
Movilización inevitable: ¿Qué viene?
El próximo 12 de marzo, los gremios del Táchira se suman a una jornada nacional que busca presionar por soluciones reales. La convocatoria es clara: romper el miedo y exigir respuestas firmes. Sin una respuesta contundente del gobierno, la crisis laboral y social profundizará la inseguridad y el desmantelamiento institucional.
La pregunta que no hacen en los medios oficiales: ¿cuánto más puede sostener el país esta destrucción sistemática de su clase trabajadora antes de un colapso irreversible?