Maracaibo: rehacen corredor vial en zona indígena, ¿y la seguridad vial qué?
Obra vial en parroquia indígena de Maracaibo: un paso, no la solución
En Maracaibo, exactamente en la parroquia Idelfonso Vásquez, se concluyó el asfaltado y reacomodo del corredor vial Las Peonías y vías anexas, con una inversión que cubrió 5,1 kilómetros de calles. Afecta a más de 48.000 habitantes repartidos en 5 comunas y 58 consejos comunales.
La operación incluyó 8.000 toneladas de asfalto caliente tipo tres, además demarcación, señalización e iluminación. La obra, según las autoridades regionales, beneficia accesos a dos centros de salud, tres rutas de transporte y siete escuelas.
¿Qué cambia realmente para la gente?
El gobernador Luis Caldera resalta la «transformación integral del hábitat» con esta intervención y anuncia 39 frentes de asfaltado activos en la región zuliana. Pero la realidad es otra. Sin un enfoque serio en seguridad vial, mantenimiento sostenido y control del transporte público, la rehabilitación queda solo en una foto para la agenda política.
¿Se acompaña esta inversión con planes efectivos para evitar la congestión, mejorar la movilidad o garantizar mejor servicio en salud y educación? De momento, no hay señales concretas.
Plan de Iluminación: más lámparas, menos problemas estructurales
El gobierno también inició el Plan de Iluminación 2026 que contempla instalar 2.000 luminarias en el corredor vial 148 que conecta municipios clave como San Francisco y Maracaibo. Se suman trabajos en Pomona, Panamericano, Santa Rita y otras avenidas, con labores que incluyen reparación de postes, cableado y saneamiento.
La puesta en valor de estas vías es un requisito básico, pero tampoco resolverá la crisis eléctrica ni la inseguridad que afecta la movilidad diaria. Un alcalde local señala que la obra mejora la «movilidad» y el «empuje económico», sin embargo, no se aclara cómo se sostendrá esta infraestructura ante la falta de planificación a largo plazo.
¿Qué viene después?
Más iluminación y asfalto pueden ser útiles, pero si no hay un compromiso real con la seguridad ciudadana, el control del transporte y un plan de mantenimiento serio, estas inversiones serán solo parches para una realidad que sigue afectando a los zulianos.
La prioridad debe ser institucionalizar un plan integral que realmente mejore la calidad de vida, garantice la legalidad en las vías y promueva un desarrollo económico sostenible, no estrellas pasajeras que sirvan solo para campañas electorales.
Esta obra muestra la magnitud de lo que falta detrás de los anuncios oficiales: verdadera gestión y resultados concretos para la gente.