Sony vuelve a la animación y confirma que no supo aprender de Spider-Man: un nuevo universo

Sony quiere recuperar su trono en la animación. El resultado: un remake de fórmulas vencidas.

La película Goat es el último intento de Sony Pictures Animation para volver a brillar en un terreno que dominó brevemente con Spider-Man: Un nuevo universo. Pero lejos de innovar, entrega una historia ya contada mil veces: el deportista ignoto que llega para salvar al equipo.

¿Por qué esto no es un detalle menor?

Porque detrás de Goat está un estudio que parece atrapado en su pasado irregular. Sony, que combina éxitos con producciones olvidables, no logra definir una identidad clara en animación. Años después de haber sacudido Hollywood con un producto visual y narrativo rompedor, vuelven a lo seguro y previsible.

La fórmula deportiva con personajes animales se siente reciclada y sin mayor aportación, sobre todo cuando Disney y Universal ya exploraron el concepto con mucha más profundidad e ingenio. El escenario, la ciudad de Vineland, carece de la complejidad y vida que otros universos animados ya lograron.

¿Qué implica para el futuro de Sony y la industria?

Este fracaso silencioso indica que probar solo con la repetición no basta. Sony apostó por la solemnidad, el drama y la solidaridad como mensajes centrales, pero sin una narrativa solvente ni frescura visual que haga la historia atractiva. En el fondo, Goat evidencia que el estudio no aprendió de su propio éxito ni de la competencia.

El camino parece claro: o Sony se reinventa con riesgo y autenticidad, o seguirá perdiendo terreno frente a estudios que sí saben evolucionar en un mercado cada vez más competitivo y exigente. Después de todo, la industria demanda innovación real, no simples reciclajes con buenas intenciones.

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