Venezuela 2025: ¿Se apaga la lectura o solo cambia de pantalla?
La lectura en Venezuela se debate entre papel y pantalla
En 2025, menos de la mitad de los venezolanos leyó al menos un libro, revela la Encuesta Nacional de Consumo Cultural del Idici-UCAB. Pero detrás de este dato se esconde una crisis más profunda: el desapego, no el costo, está matando el hábito lector.
¿Qué pasó?
- Solo el 45,9% leyó una obra literaria. Las mujeres superan a los hombres con 50,9% frente a 41,0%.
- La educación y clase social marcan una diferencia brutal: 54,7% de universitarios versus apenas 34,8% en estratos más vulnerables.
- La lectura religiosa domina en los sectores menos formados, mientras la narrativa y temas laicos ganan en la Universidad.
- El libro impreso sigue vivo con 52,9% en adultos mayores y menos educados, pero el celular se impone entre jóvenes 25-34 años (72,5%).
- El 54,1% no leyó ni un libro. Los motivos: 40,9% dice que le aburre y casi 21% falta de tiempo. El costo apenas preocupa a 0,9%.
¿Por qué esto cambia las reglas del juego?
La lectura tradicional, un ejercicio profundo y secuencial, está en retirada. El dominio del celular y las redes sociales – TikTok, Instagram – desplazan la atención hacia fragmentos breves, estímulos inmediatos, sin dar espacio a la reflexión o la comprensión prolongada.
Este régimen ciber-escópico transforma no solo cómo se lee, sino la calidad del pensamiento que se genera. Un cambio que va más allá de generaciones: es un fenómeno cultural y cognitivo.
¿Qué podemos esperar?
- El riesgo es que las nuevas generaciones asuman una lectura siempre fragmentada, sin profundidad ni análisis crítico.
- Las brechas educativas y sociales se amplían, al consolidarse la lectura utilitaria en sectores privilegiados y la lectura religiosa o superficial en los más vulnerables.
- La cultura del libro impreso y el pensamiento secuencial podrían quedar relegados a nichos cerrados, dejando sufrir a instituciones, leyes y economía que requieren ciudadanos con capacidad crítica y análisis complejo.
- La política cultural y educativa debe replantear el acceso, calidad y propósito de la lectura si no quiere ver un futuro social cada vez más fragmentado y desconectado.
La verdadera pregunta es: ¿Estamos preparados para enfrentar lo que implica la crisis actual del hábito lector o permitiremos que Venezuela pierda también esta batalla fundamental para su desarrollo?