Conflicto interno y traición: la verdad oculta del PSUV tras el 3 de enero
¿Qué está pasando en el PSUV y Venezuela tras el 3 de enero?
La incertidumbre no solo invade al partido de gobierno, también al alto mando militar. Entre acusaciones de traición y complicidad, el aparato chavista revela su verdadero rostro: un sistema donde la mentira y el billete reemplazan cualquier convicción.
Algunos dirigentes creen que Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron entregados por sus propios aliados como Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez. Otros niegan la traición, pero aceptan que nadie pudo resistir la presión estadounidense. Nadie parece creer ya en la supuesta invencibilidad de la “revolución”.
El hundimiento del mito: ¿Dónde está el apoyo popular?
Ni una sola protesta organizada apareció para defender al régimen tras la extracción de Maduro. Ni las estructuras leales como UBCH, CLAP, colectivos ni comandos paramilitares salieron a las calles. La unión que tantas veces pregonaron se desvaneció en el momento clave.
El mutismo del liderazgo nacional, salvo Nicolás Maduro hijo, es otro síntoma grave. No existe un plan ni una estrategia clara para afrontar esta crisis; solo silencio y caos.
La seguridad militar en duda
Las Fuerzas Armadas están divididas y temerosas. Nadie sabe a quién seguir. El rumor de que el Alto Mando tuvo complicidad en los hechos del 3 de enero, incluido el ministro de Defensa Vladimir Padrino, crece cada día más. La confianza interna colapsa.
La inesperada reunión entre altos jerarcas chavistas y el jefe del Comando Sur estadounidense ni siquiera fue acompañada de una protesta pública o una condena formal. Este gesto desnuda que el control político ya no se ejerce desde Caracas, sino desde Washington.
Un PSUV sin mística, solo intereses
Dicen que en la vida todo se sabe, aunque provoque vergüenza. El partido socialista gobernante perdió autoridad y respeto. Se revela como una estructura basada en el negocio, el reparto de cargos y la mentira, más que en ideas o convicciones.
¿A qué esperan para excluir de la Ley de Amnistía a quienes violaron derechos humanos? ¿Dónde está el compromiso real con la justicia para las víctimas y sus familias?
¿Qué viene ahora?
- Mayor fractura interna y desgobierno abierto en el oficialismo.
- Potencial avance de grupos que exigen transparencia y cambios reales.
- Incremento del control extranjero sobre las decisiones del país.
- Debilidad extrema del mensaje oficial y crisis de legitimidad irreversible.
Así, el ciclo de la llamada «revolución» parece estar más cerca que nunca de un cierre definitivo, con sus propias contradicciones y traiciones abriendo camino a una nueva etapa que nadie termina de definir.