El fraude de la ley de amnistía que perpetúa la tragedia chavista

El chavismo aprueba una ley para seguir castigando, no para reparar

La noche del 19 de febrero, la Asamblea Nacional—controlada por el chavismo—aprobó por unanimidad una ley que no es más que una trampa para mantener presos a miles de venezolanos injustamente encarcelados.

La oposición, sin atreverse a enfrentar la narrativa oficial, acompañó sin protesta un proyecto que convierte a las víctimas en culpables y pone en manos de los mismos jueces corruptos y deformados por el régimen la decisión sobre quién merece un perdón que se da a discreción.

¿Por qué esto cambia el escenario?

  • Discriminación flagrante: Sólo el acusado en juicio sin sentencia puede solicitar la amnistía, pero si tiene sentencia firme, su familia y otros pueden; mayoría de presos políticos quedan fuera de este mecanismo.
  • Exclusión de militares y sus familias: El chavismo elimina del beneficio a más de un 30 % de presos políticos, incluyendo a militares perseguidos y a sus familiares, replicando tácticas de castigo colectivo.
  • Rechazo a la justicia integral: La ley no restituye pasaportes, no anula inhabilitaciones políticas ni devuelve bienes incautados. No se investiga a responsables ni se desmonta el aparato represivo.
  • Discrecionalidad total: El régimen decide qué hechos son relevantes y bajo qué criterios se otorga la amnistía, reservándose la posibilidad de inventar nuevos cargos a discreción.

¿Qué viene después?

Esta ley no solo mantiene el problema, lo empeora. Sin justicia ni reparación, sigue la revictimización de miles a manos de un poder judicial controlado. La farsa de la reconciliación perdura mientras las excarcelaciones recientes demuestran que la voluntad política es la única barrera.

Mientras tanto, la agenda internacional se distrae con gestos superficiales y reuniones sin resultados reales. La verdadera transición exige la liberación incondicional y plena de todos los presos políticos. La justicia es el primer paso.

Este texto ratifica que el chavismo no renuncia a sus métodos de persecución. ¿Hasta cuándo la sociedad y la comunidad internacional permitirán esta farsa que mientras promete, excluye y divide?

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