San Cristóbal arriesga un lavado de imagen con la ‘rehabilitación’ de su corazón histórico
¿Limpian la plaza o disfrazan problemas?
El alcalde Silfredo Zambrano y el presidente de Sofitasa José María Nogueroles anunciaron una gran recuperación de la Catedral y la plaza Juan Maldonado en San Cristóbal. Una intervención que, según ellos, “devolverá el esplendor” al casco histórico.
No es solo una limpieza, es una operación política
Aunque prometen limpieza, iluminación y restauración, esta acción se queda en lo superficial. Mientras se invierten recursos en imágenes y monumentos, no se habla de seguridad, empleo ni servicios públicos críticos.
Esta alianza público-privada sirve para presentar una “ciudad modelo”, pero no aborda la crisis estructural que vive San Cristóbal. El verdadero cambio no llegará con pintura ni iluminación.
¿Qué sigue después del maquillaje histórico?
Si no hay un plan que vaya más allá de lo estético, la ciudad seguirá enfrentando los mismos problemas que se ocultan tras esta “rehabilitación”. Sin atención a la economía local y la seguridad ciudadana, la plaza renovada se vuelve un escaparate vacío.
San Cristóbal necesita respuestas reales y urgentes, no solo obras para fotos y discursos.