Cambio inesperado: lluvias y tormentas amenazan fin de Carnaval en Venezuela

Lluvias y tormentas complican el cierre del Carnaval en Venezuela

Este martes 17 de febrero de 2026, el clima da un giro que pocos anticipaban. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) confirmó condiciones atmosféricas inestables en gran parte del país, con precipitaciones variables que podrían afectar seriamente a temporadistas y ciudadanos.

Desde temprano, el cielo estará parcialmente nublado, pero se activarán núcleos nubosos generadores de lluvia en zonas como Delta Amacuro, Sucre, sur de Bolívar y Amazonas. Además, se prevén chubascos en el este de Miranda, La Guaira, norte de Carabobo, Yaracuy, Falcón, Apure, regiones andinas y Zulia.

La verdadera alerta llega después del mediodía, cuando aumente considerablemente la nubosidad y se esperan lluvias moderadas con tormentas fuertes, especialmente en el norte de la Guayana Esequiba, Monagas y Anzoátegui. Estas condiciones también impactarán la zona centro-norte costera y centro-occidente venezolano.

Este cambio no es casualidad

La causa: la vaguada monzónica y una baja presión sobre el norte de Colombia, aliados con el flujo de humedad de los vientos alisios y el calor diurno, fortalecen la formación de tormentas. La divergencia del viento en capas altas potencia aún más la intensidad de estos fenómenos, haciendo el clima imprevisible para quienes aún están en carretera o planifican sus retornos.

¿Y Caracas?

En la capital y sus zonas cercanas —Distrito Capital, Miranda y La Guaira— la estabilidad será relativa con cielos parcialmente nublados y algunos claros, lo que facilitará el regreso a casa tras las celebraciones. Sin embargo, sigue vigente el riesgo de lloviznas dispersas en zonas montañosas y sectores al este, principalmente al amanecer y al final de la tarde.

Lo que viene

Este cambio de clima pone en riesgo la movilidad y la seguridad pública en la segunda jornada del operativo retorno tras el Carnaval. La capacidad de las instituciones para comunicar con anticipación y la atención de la población a estas advertencias serán decisivas para evitar accidentes y complicaciones.

¿Estamos preparados para una temporada donde la infraestructura y la logística podrían quedar al límite ante fenómenos naturales que circulan bajo el radar de la agenda oficial? La pregunta queda abierta.

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