6 de cada 10 venezolanos no quieren vivir con pitbulls, pero rehúsan prohibirlos

¿Por qué un pitbull ilegal sigue libre en las calles y mató a su dueño?

El 29 de mayo de 2026, Jorman Aguilera Escalona murió atacado por su pitbull en La Guaira. Un perro cuya tenencia está prohibida por ley desde 2014, pero que seguía circulando sin control, sin bozal, sin licencia ni vigilancia.

La prohibición existe… pero es un papel mojado

La Ley para la Protección de la Fauna Doméstica prohíbe la tenencia, cría y comercio de pitbulls desde 2010, con vigencia plena en 2014. Sin embargo, estos perros siguen presentes en barrios y espacios públicos de todo el país, ignorando la legislación.

Lo que realmente piensa la gente

  • El 65% siente temor ante los pitbulls, pero solo el 24% apoya prohibirlos.
  • La mayoría (66%) prefiere regulación estricta o moderada antes que una prohibición total.
  • Quienes han tenido perros tienden a atribuir la agresividad a la crianza (46%) más que a la genética (44%); quienes no, culpan más a la genética.
  • Seis de cada diez venezolanos no vivirían con un pitbull, pero rechazan la prohibición absoluta.
  • El 52% respalda la ley de prohibición vigente, pero casi un tercio la rechaza, lo que muestra una división profunda.

¿Qué significa esto para Venezuela?

La contradicción entre la ley y la realidad muestra la incapacidad o falta de voluntad de las autoridades para aplicar normativas básicas que afectan la seguridad.

El venezolano promedio reconoce el peligro pero rechaza soluciones extremas porque desconfía de las instituciones. La seguridad y el orden no avanzan si las leyes quedan en solo letra muerta.

Lo que viene

La clave estará en poner en práctica controles efectivos y regulaciones claras, no solo en debatir prohibiciones que ya existen y no se cumplen.

Si la ley no se extiende a la acción real, seguirán ocurriendo tragedias violentas que afectan a familias y tensionan la convivencia en las comunidades.

¿Hasta cuándo seguirá siendo solo un problema de papel y opinión pública, y no una política de Estado efectiva?

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