388 centros activados en Táchira: ¿Quién controla la verdadera agenda de la consulta popular?

388 centros de votación activados en Táchira para una consulta popular que cambia el juego

El próximo 12 de julio, 388 centros de votación están listos para la segunda Consulta Popular Nacional en Táchira, desplegados en 236 circuitos comunales. Pero detrás de esta aparente movilización comunitaria, hay decisiones que impactan directamente la gestión pública y el control territorial.

¿Qué está pasando realmente?

Desde el 6 hasta el 12 de junio, estas comunidades están realizando asambleas populares para postular proyectos limitados a un presupuesto máximo de 10 mil dólares cada uno. La selección de temas gira en torno a salud, infraestructura y servicios públicos, presentados como soluciones locales pero con una clara dependencia del poder político regional.

El gobernador Freddy Bernal no solo impulsa esta dinámica, sino que incorpora dispositivos tecnológicos -17 salas de batalla comunales- para vigilar el seguimiento y control de estos planes, consolidando un esquema donde el Estado y el llamado “Poder Popular” toman el control absoluto de recursos y decisiones.

Lo que nadie enfatiza: la concentración de control y sus consecuencias

Más que un ejercicio genuino de participación, esta consulta popular afianza estructuras que limitan la autonomía real de las comunidades al encadenarlas a topes presupuestarios y canales oficiales. Proyectos grandes, como ambulancias o maquinaria, requieren múltiples consultas, complicando y burocratizando iniciativas que pueden quedar en manos del poder político local.

Este esquema también cambia la relación entre gobiernos y municipios, como en Cárdenas, donde la comuna La Florida asume responsabilidades que deberían ser obligación municipal, desplazando la institucionalidad tradicional sin resolver los problemas estructurales de fondo.

¿A dónde va esto?

  • Un sistema donde el control del Estado y el “Poder Popular” se extiende sobre la gestión presupuestaria y la inversión local.
  • Menor espacio para propuestas independientes o de mayor envergadura sin el aval de estas consultas múltiples.
  • Posible debilitamiento institucional municipal frente a estructuras paralelas impulsadas por el gobierno regional.

Esta consulta popular en Táchira no es solo un trámite electoral, sino una estrategia para centralizar recursos y definir prioridades desde una agenda política que pocos cuestionan. La verdadera pregunta no es qué proyectos se aprobarán, sino quién dispone el rumbo y a qué costo para los ciudadanos.

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