Yaracuy impulsa 7ª jornada social con retrocesos que pocos ven
Yaracuy extiende su jornada social: ¿ayuda o control encubierto?
Este fin de semana, el estado Yaracuy desplegó la séptima jornada de protección social en sus 14 municipios, con un operativo masivo que entregó asistencia médica, alimentación y asesoría legal.
Un despliegue que no soluciona lo crucial
El gobernador Leonardo Intoci coordinó la atención en el sector rural El Diamante y, junto a alcaldes locales, inauguró espacios de autogobierno en comunas, todo bajo la bandera del respaldo nacional de la presidenta Delcy Rodríguez.
Sin embargo, estas acciones reiteran un patrón: servicios básicos y ayudas temporales que intentan ocultar problemas profundos como la infraestructura dañada, el saneamiento deficiente y la falta de inversión efectiva.
¿Qué hay detrás de estas jornadas?
- Consultas gratuitas y entrega de medicamentos parecen cubrir solo la superficie del deterioro sanitario.
- Ferias de productos subsidiados mantienen a la población dependiente sin atacar la raíz económica.
- Intervenciones legales y comunitarias pueden interpretarse como mecanismos para fortalecer el control político local bajo la etiqueta de «poder popular».
- Los proyectos anunciados para Brisas del Diamante —recuperación de aguas servidas, asfaltado e iluminación— demuestran la demora en atender necesidades ya urgentes.
Consecuencias e interrogantes
La repetición de estas jornadas refleja un modelo asistencialista que podría precarizar aún más a las comunidades al sustituir políticas estructurales por ayuda puntual y control social. Si se mantiene esta dinámica, ¿quién responderá a la verdadera crisis de infraestructura y servicios?
La clave está en cuestionar si estas jornadas son realmente un avance o una estrategia para enmascarar el deterioro y reforzar líneas de dependencia política. La próxima semana, la consolidación de algunos sectores podría ser un indicador para medir hacia dónde se dirige el equilibrio entre ayuda y control.