Washington maneja el petróleo venezolano: ¿fin del control chavista o solo maquillaje?
EE.UU. asume control directo de la caja petrolera venezolana
Desde la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 y mediante la Orden Ejecutiva 14373, Estados Unidos desplazó a Pdvsa y al Banco Central de Venezuela (BCV) para manejar directamente los ingresos petroleros a través de un sistema de cuentas bajo su tutela. Aunque Venezuela mantiene el título nominal, Washington decide cómo y cuándo se desembolsan los fondos.
Un esquema con apariencia de transparencia, pero sin control real
Este mecanismo, inicialmente gestionado desde Qatar, dirigió más de 1.000 millones de dólares en ventas de crudo a cuentas gestionadas por EE.UU. ahora trasladadas al Tesoro estadounidense, con proyecciones que superan los 5.000 millones en los próximos meses si la producción se mantiene estable.
El objetivo declarado es reactivar la economía venezolana e impedir que los ingresos nutran redes corruptas o políticas autoritarias. Sin embargo, la realidad muestra una tutela externa fuerte con un drástico cambio en la gestión del dinero, pero sin desmontar las redes chavistas que controlan la operativa interna.
Licencias selectivas y control discrecional de los fondos
- Licencias Generales de OFAC permiten transacciones petroleras bajo estrictas reglas que excluyen países adversarios y requieren reportes periódicos pero carecen de auditoría independiente.
- El secretario de Estado tiene control absoluto sobre los desembolsos, sin criterios públicos ni mecanismos de apelación.
- El fideicomiso en Qatar y la transferencia al Tesoro estadounidense operan sin transparencia sobre gobernanza y reglas internas.
- No hay trazabilidad pública sobre si los dólares inyectados financian importaciones reales o esquemas fraudulentos, manteniendo el riesgo de corrupción intacto.
¿Cambio real o sólo cambio de manos?
Pdvsa sigue dominada por cuadros heredados del chavismo y contratistas señalados por prácticas corruptas, como Caminpeg. Aunque el control financiero inmediato es más limpio y transparentado hacia afuera, no hay evidencias públicas que se haya excluido a esos proveedores ni que se haya reforzado el due diligence local.
Esto implica que gran parte de la renta petrolera podría continuar siendo reciclada mediante las mismas redes corruptas, solo que ahora a través de un circuito supervisado por Washington en su fachada, pero sin romper las estructuras operativas internas.
Lo que no se cuenta: Estados Unidos redefine la seguridad energética global y refuerza su influencia en Venezuela
- EE.UU. amenaza con salir de la Agencia Internacional de Energía, rompiendo con el multilateralismo energético y climático e impulsando un bloque de «Realismo Energético» centrado en petróleo y gas.
- Según declaraciones oficiales, Donald Trump controla hasta el 70% del flujo petrolero venezolano, condicionando el presupuesto nacional y estrategias económicas desde afuera, desplazando al régimen y disminuyendo su margen de decisión.
- Esta supervisión externa ofrece estabilidad macro pero mantiene la estructura corrupta intacta, permitiendo que el chavismo siga manejando la operación cotidiana y contratos bajo su esquema.
La verdadera pregunta:
¿Es este mecanismo un paso hacia la recuperación real de Venezuela o solamente una transición tutelada que legitima un reciclaje ordenado de los recursos petroleros bajo control extranjero, sin cambiar las bases del sistema corrupto?