Venezuela aumenta su vigilancia masiva: todo lo que digas puede ser interceptado
El Estado venezolano ha desplegado un sistema de vigilancia tecnológica sin precedentes, financiado con más de 1.000 millones de dólares, que ya intercepta llamadas, mensajes y monitorea a la población en tiempo real.
¿Qué sucedió?
Según el informe Los Vigilantes en la Mira, elaborado por Ve Sin Filtro, el gobierno instaló desde octubre de 2023 hasta enero de 2025 un entramado de tecnologías para controlar a los ciudadanos. Esto incluye reconocimientos faciales en lugares públicos, drones de vigilancia en protestas y la interceptación de hasta el 25% de las líneas telefónicas con geolocalización activa.
La vigilancia aumentó significativamente después del 3 de enero, con un aumento drástico en revisiones directas de teléfonos móviles en la calle y búsqueda de palabras clave en apps como WhatsApp.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Esta expansión tecnológica está respaldada por equipamiento y software provenientes de China y Bielorrusia, convirtiendo a Venezuela en un laboratorio regional de control autoritario.
El informe advierte que estas herramientas han servido para identificar y detener a opositores, activistas y periodistas, limitando la libertad política y la privacidad en un país donde la represión ya era una constante.
¿Qué viene después?
Con esta infraestructura, la vigilancia masiva pasa de ser una amenaza latente a una realidad cotidiana. La población debe asumir que cualquier comunicación está siendo monitoreada, lo que limita el debate político y socava las instituciones. La consolidación de este sistema podría servir de modelo para otros regímenes que buscan silenciar disidencias bajo la excusa de seguridad.