Venezuela: ¿Transición política o simple maquillaje del poder?
Venezuela no está en una transición política genuina
La reciente jura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada no significa un quiebre real del poder en Venezuela.
Una transición política auténtica exige una ruptura con el orden anterior, nuevas reglas de juego, elecciones libres y pluralismo efectivo. Nada de eso ocurre en el país.
¿Qué define una verdadera transición?
La historia del siglo XX es clara. En España, Chile, Argentina o Portugal, las transiciones acabaron con regímenes autoritarios y reconstruyeron la legitimidad a través de pactos entre fuerzas rivales y elecciones democráticas.
En 1958, Venezuela vivió un proceso similar: una revolución que derrumbó al régimen y convocó elecciones libres para fundar un nuevo sistema político.
¿Qué ocurre ahora?
El actual gobierno de Delcy Rodríguez no presenta estas características esenciales:
- No hubo ruptura con el régimen Maduro.
- No se acordaron nuevas reglas democráticas ni pactos políticos.
- No hubo un reemplazo significativo de las élites dominantes.
- No existen garantías para elecciones libres ni competencia real.
Lo que observamos es una reorganización administrativa dentro del mismo esquema de poder, una continuidad adaptativa. Un intento de preservar el dominio político bajo una máscara de cambio, impulsado por presiones externas, en especial desde Estados Unidos.
¿Qué significa esto para Venezuela?
La experiencia histórica muestra que sin una transformación profunda del sistema, hablar de transición es un error. No estamos frente a una renovación del poder, sino ante un gobierno que se adapta para sobrevivir, manteniendo las mismas estructuras y el mismo control.
La clave no es solo quién lidera, sino si el sistema político cambia sus bases y se legitima de nuevo. Mientras esto no ocurra, Venezuela seguirá atrapada en una continuidad disfrazada de transición.