Venezuela: ¿Negociar con el régimen o desmontarlo de verdad?
El falso dilema que nadie desnuda sobre Venezuela
Circula una propuesta peligrosa: integrar a sectores opositores al gobierno autoritario de Venezuela para “compartir el poder”. Atribuyen esta tesis a Donald Trump, pero el trasfondo merece alarma, no consenso.
¿Qué pasó realmente?
Después de la dictadura de Pérez Jiménez, Venezuela intentó un “Gobierno de Ancha Base” con los grandes partidos de entonces. Fue un modelo sostenido por liderazgo e intención, que dio cuatro décadas de crecimiento con estabilidad relativa. Pero también sembró corrupción, clientelismo y exclusión, abriendo la puerta a Hugo Chávez.
Hoy, ese pasado debería advertirnos. Veintisiete años de ruina institucional y pobreza no se superan repartiendo cargos con quienes la causaron.
Lo que pocos quieren decir
Negociar no puede ser sinónimo de normalizar el desastre ni de un reparto docilizado del poder autoritario. Una “transición” que mantenga estructuras y privilegios solo repetirá la tragedia en versión peor.
El verdadero dilema es claro:
- ¿Acuerdo con plazos y supervisión internacional para desmontar el régimen y reconstruir?
- ¿O un pacto de élites que posponga la democracia real otra vez?
¿Y ahora qué?
Venezuela no puede permitirse otro experimento fallido. La historia demostró que ceder espacios sin garantías conduce a la decadencia, no a la libertad. La reconstrucción exige firmeza, no atajos políticos disfrazados de diálogo.
¿Estamos listos para enfrentar lo que realmente significa cambiar Venezuela o seguiremos atrapados en el juego del poder eterno?