¿Liberación total o control político disfrazado?
La llamada amnistía para presos políticos en Venezuela no es el acto de justicia que intentan vender. Todo está atado a una ley que se debate esta semana en la Asamblea Nacional y que define quién queda libre y quién no.
Lo que está pasando
El presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez, anunció una hoja de ruta: la ley debe aprobarse en segunda discusión este martes para que, entre ese día y el viernes, los presos políticos sean liberados masivamente. Rodríguez insiste en que no habrá más retrasos y que el objetivo es “reparar todos los errores”.
Lo que no te cuentan
Pero hay letra pequeña. La ley excluye expresamente a quienes enfrentan cargos por delitos graves como crímenes de lesa humanidad, homicidio intencional, corrupción o narcotráfico. Es decir, sólo una parte de los detenidos podrá salir. Mientras el gobierno asegura haber liberado a 895 personas, organizaciones independientes reportan que siguen casi 700 detenidos.
¿Qué significa esto para Venezuela?
Detrás de la supuesta amnistía hay un filtro legal que mantiene en prisión a quienes el régimen considera un peligro para su control. La narrativa oficial busca mostrar apertura y reparación, pero en realidad, la estrategia puede ser un maquillaje para preservar la impunidad y controlar la disidencia. La próxima semana definirá si esta propuesta es un cambio real o solo un juego político más.