¿Sabías que la persecución venezolana no termina en su frontera?
Un Mundo Sin Mordaza acaba de lanzar un informe que destapa la vigilancia y represalias sistemáticas contra venezolanos en el exterior.
Activistas, periodistas y familiares de opositores siguen bajo el control del régimen incluso fuera del país. Seguimientos, intimidaciones y presiones llegan por vías digitales y amenazas indirectas a quienes se atreven a alzar la voz en espacios internacionales.
¿Por qué esto cambia el juego?
- No es acoso aislado, sino una estrategia estatal para silenciar a la oposición donde quiera que esté.
- El control se extiende extraterritorialmente, ignorando la soberanía de otros países y quebrantando compromisos internacionales en derechos humanos.
- Esto limita la seguridad y la libertad de miles de migrantes, que deben vivir con miedo constante pese a haber escapado del régimen.
¿Qué viene después?
Los países que reciben esta diáspora enfrentan un nuevo desafío: cómo proteger la libertad y seguridad de venezolanos amenazados por un régimen que no respeta fronteras ni reglas internacionales.
O admitir que la crisis venezolana ya no es solo local, sino un problema que se exporta y contamina la estabilidad de la región.