Venezuela Exporta Gas Mientras Sanciones Estrangulan a PDVSA
Cuando la política internacional se traduce en sanciones, la producción nacional no se detiene
La industria petrolera venezolana desafía las dificultades impuestas por medidas coercitivas unilaterales (MCU) y logra generar excedentes exportables de gas licuado de petróleo (GLP), a pesar del bloqueo para adquirir insumos clave.
Producir gas en medio del asedio: un logro de los trabajadores del sistema refinador nacional
Los trabajadores de PDVSA, especialmente en las refinerías El Palito, Puerto La Cruz y Paraguaná, ejecutaron mantenimientos correctivos y preventivos esenciales para recuperar la producción, en un ambiente hostil por la falta de materiales debido a sanciones. Esto permitió producir y exportar propano y butano, fundamentales para cocinas, transporte y la industria petroquímica.
Las sanciones que no cuentan los medios
En los últimos años, EEUU, la Unión Europea y otros actores han impuesto más de 1,000 medidas restrictivas específicamente contra Venezuela. Estas limitan las compras directas a fabricantes y frenan el acceso a insumos vitales para la operación de la industria.
El resultado: caída dramática en producción de crudo y líquidos del gas natural, desde 1.65 millones de barriles diarios en 2018 a menos de 632,000 en 2020. Pero desde entonces, gracias a la organización y nuevos modelos de negocio impulsados por los propios trabajadores, la producción recupera terreno.
Una estrategia nacida del esfuerzo y la innovación interna
Frente al bloqueo, emergieron canales alternativos para importación de insumos y nuevos métodos de financiamiento dentro de la Ley Orgánica de Hidrocarburos reformada. Este ‘negocio en marcha’ busca garantizar operación estable y recuperación sostenible, sin depender de agendas políticas externas que buscan debilitar la industria.
Lo que sigue: ¿Puede Venezuela romper el cerco y avanzar hacia la autosuficiencia?
El avance en exportación de GLP y la reducción a cero de importaciones de gasolina y diésel en 2025 son señales claras de que un modelo basado en el esfuerzo nacional y la gestión interna está funcionando. Pero las restricciones externas continúan frenando la inversión y la confiabilidad operacional.
¿Podrán los trabajadores y la nueva legislación consolidar esta recuperación y liberar a PDVSA del asedio internacional que limita su verdadero potencial? Lo que está en juego es la economía, la seguridad energética y la soberanía nacional de Venezuela.