Venezuela: Estado de derecho en ruinas, la crisis que nadie menciona

La verdad que pocos se atreven a decir: en Venezuela no hay Estado de derecho

Lo que vivimos hoy no es un incidente aislado, es la consecuencia de un proceso sistemático que arrancó en 1999 con la falsa promesa de una nueva Constitución.

Desde entonces, la legalidad se fue desintegrando bajo el mismo sistema que debió protegerla. Una Asamblea Nacional Constituyente impuesta, violando la Constitución previa, rompió los pilares que sostienen la democracia: soberanía popular, separación de poderes y control judicial efectivo.

Este régimen no solo destruyó el texto legal, lo convirtió en una colección de letras muertas, incapaz de garantizar derechos fundamentales o legitimar la representación popular.

¿Por qué importa esto más allá de nuestra frontera?

Un Poder Judicial sometido al Ejecutivo no es solo una falla institucional, es la herramienta que legitima fraudes electorales y permite que el poder de facto se mantenga sin controles reales.

La admisión pública de más de 11,000 excarcelados con medidas cautelares y una ley de amnistía arbitraria son muestras palpables de una administración que niega la justicia y manipula las normas para perpetuarse.

¿Qué viene ahora?

  • Sin instituciones oficiales funcionando, la crisis política y económica seguirá sin resolución.
  • La falta de Estado de derecho limita cualquier avance hacia salidas democráticas o acuerdos internacionales fiables.
  • El régimen seguirá operando en la sombra, mientras los sectores políticos honestos quedan en desventaja para exigir respeto a la ley.

Esto no se corrige con discursos ni decretos. El Estado de derecho se construye con instituciones sólidas, independientes y mecanismos efectivos de justicia. La pregunta es: ¿quién tendrá la voluntad para restaurarlo en Venezuela?

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