Venezuela en jaque: la falsa paz que silencian sobre la violencia política

¿De verdad Venezuela está en camino a sanar?

Ayer, Delcy Rodríguez, la presidenta encargada desde Miraflores, convocó a los familiares de víctimas de años de violencia política a un proceso oficial de ‘convivencia y paz’. Su mensaje se centró en ‘curar el odio’ y ‘sanar las heridas’ de un país roto.

Pero la verdad que no se dice es mucho más dura. Rodríguez admitió haberse sentado con los verdugos de quienes cayeron el 3 de enero, un reconocimiento a que ese ‘diálogo’ ha sido con responsables directos de la violencia.

La estrategia oficial y la amenaza real

El régimen denuncia a “sectores extremistas” que desde hoteles en EEUU y Europa quieren arruinar este ‘proceso de paz’. ¿Qué significa esto? Que mientras en Caracas se habla de reconciliación, hay actores con influencia internacional empujando a la ruina política y social.

Y no es una hipótesis: los planes para desestabilizar vienen envueltos en discursos presentados como legítimos, pero que solo tensan la fractura nacional.

Más de 2.000 amnistiados, ¿y la paz social?

Desde que se aprobó la Ley de Amnistía, más de 2.000 presos políticos y procesados han recobrado la libertad, según el diputado Jorge Arreaza. Pero detrás de estas cifras está la realidad de un país que no ha superado ni enfrentado el fondo del conflicto.

Su llamada a evitar la polarización es contradictoria con el ambiente político que sigue fragmentado y controlado por un régimen que usa la ‘paz’ como narrativa, no como acción efectiva.

Un cambio superficial en la diplomacia, pero el chavismo sigue al mando

La designación de Oliver Blanco, exmilitante de la oposición, como vicecanciller para Europa y América del Norte busca dar una imagen de apertura. Sin embargo, figuras como Diosdado Cabello recuerdan que la llamada “Revolución Bolivariana” mantiene el control férreo del país. El poder no se ha desplazado, solo se disfraza.

Venezuela sigue en la mira internacional

En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller Yván Gil denunció un ataque militar estadounidense del 3 de enero, negando evidencia independiente y asegurando que se violó la soberanía nacional. Esta narrativa oficial defiende sanciones y presiones como ilegítimas, pero también justifica el aislamiento internacional.

La insistencia en describir a Estados Unidos como agresor principal oculta la responsabilidad del régimen en la crisis política, económica y social vigente.

¿Qué sigue?

  • El proceso de ‘sanación’ luce más como un mecanismo de control y propaganda que un camino real hacia la estabilidad.
  • La amnistía masiva puede descomprimir la presión, pero no resolverá la polarización ni la ausencia de instituciones fuertes.
  • El juego de poder entre actores nacionales e internacionales mantiene una amenaza latente sobre la paz y la legalidad en Venezuela.

La pregunta es clara: mientras se promueven discursos de reconciliación, ¿hasta cuándo seguirá el país atrapado en una agenda política que evita enfrentar sus verdaderas heridas?

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