Venezuela apuesta por la salud comunal: ¿es sostenible el modelo calle a calle?

Salud comunitaria: ¿solución o parche?

Venezuela cuenta con 593 Áreas de Salud Integral Comunitaria (Asic) que agrupan más de 13.000 consultorios populares. Un modelo que pretende desplazar el enfoque hospitalario tradicional hacia una atención casa por casa.

¿Qué está pasando realmente?

Los comités de salud, promovidos desde el Ministerio de Salud, se han convertido en actores principales para coordinar atención médica, vigilancia y contraloría social. Más que simples gestores, estos grupos impulsan una supervisión directa de insumos y denuncias de irregularidades en el sistema.

En teoría, hoy la prioridad es la prevención y el uso de tecnología digital para mejorar la gestión, siguiendo una estrategia con horizonte en 2030 que busca una “soberanía sanitaria”.

¿Por qué esto modifica el escenario sanitario?

La ‘comunalización’ de la salud implica involucrar activamente a vecinos que deben participar en diez vocerías claves para mantener operativa esta estructura. Su tarea incluye desde control social hasta aplicación de programas específicos para niños, adultos mayores y seguimiento de enfermedades crónicas.

Este modelo rey de la vigilancia popular busca una respuesta rápida ante emergencias como los brotes epidemiológicos, con operativos puerta a puerta para inmunización y seguimiento.

Lo que no se dice sobre el modelo

  • El desplazamiento del enfoque hospitalario puede dejar vacíos en atención especializada y emergencias complejas.
  • Depender de voluntarios y comités puede ser un arma de doble filo en tiempos de crisis donde la eficiencia y profesionalismo son clave.
  • La integración de fuerzas civiles y militares en la rehabilitación de infraestructura revela un sistema que sigue dependiendo de recursos estatales centralizados para mantener la infraestructura básica.

¿Qué viene después?

La modernización tecnológica, incluido el uso de historias clínicas digitales y apps para priorizar casos, apunta a optimizar lo que está en marcha. Sin embargo, la clave será si este modelo logra sostenerse sin afectar la calidad ni la rapidez del acceso, especialmente en zonas vulnerables.

La pregunta no es solo cómo se fortalece la salud comunal, sino si este enfoque responde a las necesidades reales del sistema o es una respuesta que tapa agujeros mientras se ignoran problemas mayores de infraestructura, especialización y financiamiento.

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