¿Más voces campesinas resolverán el problema agrícola?
El ministro de Agricultura y Tierras, Julio León Heredia, anunció la elección de más de 36 mil voceros campesinos en todo el país, distribuidos en 15 mil consejos campesinos. Según él, son la piedra angular para garantizar la producción agrícola nacional y sustituir importaciones.
La cifra impresionante busca mostrar un compromiso masivo desde los 24 estados, 323 municipios y varias parroquias. La idea oficial es que esos voceros serán los responsables de incrementar la producción de maíz, arroz, caraotas, azúcar y soja, para alimentar al país sin depender de compras externas.
¿Y la realidad detrás del discurso?
Este énfasis en la «unidad» y en una «poderosa fuerza orgánica» busca construir una narrativa de control y planificación desde el poder popular campesino, que, en la práctica, ha demostrado limitaciones por problemas estructurales, falta de tecnología y mercados eficientes.
Un dato relevante: se anuncia la futura apertura de la Escuela Nacional de Liderazgo Campesino para capacitar a estos voceros. ¿Será esto el empujón para mejorar producción o simplemente un paso más en políticas que no alcanzan a transformar la realidad económica agrícola venezolana?
¿Qué implica esto para el futuro?
- Si la vocería campesina logra coordinar eficazmente producción y distribución, Venezuela podría reducir la dependencia externa en algunos rubros agrícolas.
- Sin embargo, ignorar problemas de infraestructura, insumos y seguridad limita la viabilidad real del proyecto.
- La continuación de una política concentrada en el control y la planificación central dificulta respuestas ágiles a las necesidades del mercado y del consumidor.
En suma, multiplicar la representación campesina no soluciona por sí sola la crisis alimentaria venezolana, aunque se presente como la «gran apuesta» oficial.