Venezuela aprueba ley de amnistía con exclusiones que dividen y limitan libertades

Amnistía en Venezuela: ¿un paso hacia la paz o una trampa legal?

La Asamblea Nacional venezolana aprobó por unanimidad una Ley de Amnistía bajo presión y con un texto lleno de exclusiones. Una norma que, en teoría, busca aliviar tensiones políticas, pero en la práctica deja fuera a muchas víctimas de persecución.

¿Qué pasó realmente?

Después de la detención de Nicolás Maduro por parte de EE.UU., Delcy Rodríguez impulsó esta ley, celebrada por el oficialismo como un avance para la convivencia democrática. Sin embargo, líderes civiles y ONG alertan que el texto limita su alcance y relega a miles de presos políticos a la espera.

Óscar Murillo, de Provea, calificó la ley como «excesivamente excluyente», sin base constitucional ni internacional. Organizaciones como Justicia, Encuentro y Perdón denuncian que la norma revictimiza y no garantiza una liberación real ni completa.

¿Por qué importa este detalle?

  • Más de 14 años fuera del alcance: La ley cubre solo fragmentos de 13 años del chavismo, ignorando más de la mitad del período.
  • Filtros y limitaciones: Solo unas pocas situaciones puntuales y delitos seleccionados califican para la amnistía, dejando una lista amplia de excluidos.
  • Condiciones para los presos en el exterior: Sin garantías claras de retorno seguro, restitución de bienes o validez de documentos.
  • Presunción de culpabilidad: El texto culpa tácitamente a ciertos grupos usando la etiqueta de «extremismo», reforzando narrativas que justifican exclusiones.

¿Qué viene a partir de ahora?

La aprobación no cierra el debate, sino que abre una nueva etapa en la que la presión social y política será clave. Foro Penal y otras organizaciones insisten en que es necesario seguir luchando por la libertad plena e incondicional para todos los presos políticos, sin filtros ni exclusiones.

Además, el desafío será evitar que esta norma se convierta en una herramienta de control político más, activada por tribunales subordinados que decidirán quién es realmente beneficiado y quién queda rezagado.

¿Una amnistía para reconciliar o un nuevo mecanismo para mantener el control? La historia aún está en juego.

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