Venezuela: ¿Amnistía o blindaje para torturadores del régimen?

Esto no es un debate menor. Es un punto de inflexión para Venezuela.

La Ley de Amnistía que discuten no debe convertirse en un escudo para los torturadores de la dictadura. No es un acuerdo entre iguales: presos políticos inocentes no pueden ser puestos a la par de sus verdugos.

En Venezuela, más de 700 presos políticos siguen tras las rejas mientras nuevos centros clandestinos de tortura salen a la luz. ¿Y aún piensan que son “heridas viejas”? Son heridas abiertas, sangrantes, que gritan justicia.

Negar las identidades de quienes ordenaron y ejecutaron estos crímenes, pretender borrar esas responsabilidades con una amnistía sin garantías, es perpetuar un sistema criminal que lleva 27 años intacto.

¿Quiénes forman el sistema de torturas?

  • Los que dan la orden de secuestrar y desaparecer.
  • Los esbirros que capturan inocentes y saquean hogares.
  • Jueces y fiscales que fabrican cargos y silencian denuncias.
  • Carceleros que abusan, extorsionan y violentan familias.
  • Autoridades civiles y militares que impulsan y protegen este horror.

Estos están detrás del sistema de tortura que no ha sido desmantelado. ¿Vamos a dejar que una ley los proteja? ¿O exigiremos su completa rendición de cuentas?

El desafío es claro.

Este debate no puede estar en manos exclusivas de abogados o políticos ligados a la agenda oficial. Debe involucrar a víctimas, familiares, periodistas perseguidos, gremios, universidades, fuerzas de seguridad, Iglesia y sociedad civil. Todos tienen el deber de exigir transparencia y justicia.

Un verdadero cambio empieza por exponer este sistema con nombre y apellido, sin ambigüedades ni concesiones.

Solo así Venezuela podrá avanzar hacia la reconstrucción institucional y la verdadera libertad. La amnistía mal concebida no es olvido; es impunidad encubierta.

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