Silencio roto en Miraflores, pero ¿a qué costo?
Después de 10 años, medios independientes lograron acceder al Palacio Blanco de Caracas para cubrir un evento presidencial liderado por Delcy Rodríguez y el secretario de Interior estadounidense Doug Burgum.
Qué pasó de verdad
El acceso no fue libre ni espontáneo. Primero, periodistas de El Nacional, Tal Cual, Efecto Cocuyo, El Pitazo y El Diario enfrentaron horas de negación en la entrada, a pesar de haber hecho solicitudes formales previas. Solo tras la llegada del equipo estadounidense se les permitió entrar, evidenciando un control selectivo y condicionado.
La apertura polémica que rompe un largo ostracismo
Desde 2013, el régimen redujo drásticamente la presencia de medios críticos en Miraflores, intensificando la exclusión tras la muerte de Hugo Chávez y con la Constitución de 2017. Los periodistas quedaron relegados a cubrir desde afuera, sufriendo hostigamientos y vigilancia, mientras se privilegiaban medios oficiales o extranjeros complacientes.
¿Una tregua o un teatro comunicacional?
Pese a esta apertura puntual, la censura continúa: sitios como El Nacional y La Patilla siguen bloqueados, periodistas enfrentan procesos judiciales y la criminalización del trabajo informativo no cesa. La Ley de Amnistía no se aplica y continúan los cierres de emisoras.
Por qué esto importa
- El control político sobre la prensa no solo limita información, también afecta la transparencia y la rendición de cuentas.
- El relato oficial busca maquillar la realidad de un país donde la libertad de expresión está condicionada y vigilada.
- La comunidad política y económica internacional debe entender que permisos aislados no significan un cambio estructural.
¿Estamos frente a una política de apertura real, o solo ante gestos para mejorar la imagen ante el exterior? La respuesta dictará qué esperar en términos de libertad, institucionalidad y gobernabilidad en Venezuela.