Venezuela 2026: El poder se recicla, la represión no se toca
¿Cambio real o farsa en Venezuela?
En Caracas, el retrato de Maduro sigue colgado. Aunque hoy su cargo esté vacío y Delcy Rodríguez tome las riendas, la estructura de control no se mueve un milímetro.
Reforma de fachada, represión vigente
La Misión independiente de la ONU denunció este 12 de marzo en Ginebra que la transición es solo una ilusión. La represión sigue en marcha, con los mismos mandos y tácticas. Nada cambió para quienes detentan el poder real en Venezuela.
El entramado que no se desmonta
- 87 nuevas detenciones en dos meses de 2026.
- 135 detenciones arbitrarias en el último cuatrimestre de 2025.
- Uso de familiares como rehenes para quebrar la resistencia.
- Altos mandos militares vinculados a crímenes siguen en sus puestos, no hubo purgas.
- Grupos armados conocidos como «colectivos» se camuflan para evitar atención internacional.
La amnistía que no libera, selecciona
La nueva Ley de Amnistía excluye a quienes el Estado etiqueta como «terroristas», un término vago para condenar disidentes. Los liberados siguen siendo tratados como delincuentes, sin reparación ni verdad. Una promesa de cambio que blinda la impunidad.
La verdad que no quieren ver
El único alivio es que las denuncias y testimonios se multiplican. Las víctimas sienten una frágil apertura para hablar, alimentando un expediente que revela cómo el poder se aferra y recicla sus métodos.
¿Qué se viene?
Mientras el retrato de Maduro siga en las paredes oficiales, la democracia real está lejos. La represión continuará intacta, con mecanismos reformados pero no desmantelados. La comunidad internacional es la única barrera para que esta «tensa calma» no se convierta en nueva impunidad.
¿Quién se atreverá a abrir esa puerta?