Venezuela 2026: 800 presos políticos y una transición que no avanza
La cruda realidad detrás del cambio de poder en Venezuela
El escenario mundial fija su atención en Ginebra, donde la Misión Internacional de la ONU presenta una actualización inquietante: a pesar del cambio de gabinete en Miraflores, la represión persiste intacta.
¿Qué está pasando en las cárceles venezolanas?
Unos 800 ciudadanos permanecen detenidos por motivos políticos. No son cifras de hace años; son la evidencia clara de que la transición se ha detenido en las celdas, no en los despachos ministeriales.
La amnistía que no libera
La nueva Ley de amnistía, aclamada como solución, es en realidad una fachada. Diseñada para beneficiar a las élites del régimen, ignora a cientos de civiles atrapados en procesos falsificados, fabricados para justificar detenciones y torturas.
La ONU lo señala sin rodeos: esta “amnistía” no desmonta la maquinaria de impunidad ni los juicios amañados en tribunales militares.
El poder que se camufla bajo nuevas caras
La llamada «Operación Resolución Absoluta» removió figuras visibles, pero la estructura judicial y de inteligencia sigue igual. Los mismos jueces y fiscales que avalaron detenciones arbitrarias continúan operando, protegiendo la continuidad del sistema.
Este es el principal obstáculo para cualquier reconciliación real, ya que el cambio solo es superficial y el control permanece intacto.
Lo que viene: ¿un diálogo sin justicia?
Con el mandato de la Misión extendido hasta octubre 2026, la comunidad internacional mantendrá la presión. Pero mientras Caracas evite decisiones concretas y mantenga el silencio sobre los presos, no habrá avance genuino.
La verdadera transición de Venezuela no se produce con discursos ni cambios de apariencia. Depende de abrir esos cerrojos y terminar con la detención arbitraria. Sin eso, el país sólo repetirá viejas sombras bajo una nueva luz.