Venezolano rompe el molde y conquista premio clave en ingeniería europea

Primera vez en la historia: un venezolano recibe premio top de ingeniería en Europa

Barlin Orlando Olivares Campos, ingeniero agrónomo y doctor en ingeniería, fue galardonado con la Medalla “Agustín de Betancourt y Molina” 2025 por la Real Academia de Ingeniería en Madrid.

Este reconocimiento, hasta ahora nunca otorgado a un venezolano ni a un investigador de la Universidad de Córdoba (España), marca un punto de inflexión para la ingeniería y la innovación aplicada con sello venezolano en Europa.

Un premio reservado para el talento con impacto real

La Real Academia de Ingeniería reúne a los mejores en ciencia aplicada. La Medalla destaca a jóvenes investigadores menores de 40 años cuyo trabajo aporta avances concretos en tecnología e innovación. Este año, más de 150 candidatos compitieron; solo siete fueron seleccionados.

La decisión no se basa solo en producción académica, sino en resultados tangibles y liderazgo científico emergente.

IA al servicio de la agricultura sostenible

Olivares Campos se especializa en inteligencia artificial, aprendizaje automático y sistemas agrícolas. Su investigación crea modelos predictivos para detectar enfermedades en cultivos, optimizar producción y evaluar resistencia al cambio climático.

Actualmente es investigador postdoctoral en CitriData, proyecto europeo financiado por la UE para usar datos estratégicos que mejoren la sostenibilidad agrícola.

Un científico de élite con reconocimiento internacional

Con publicaciones en revistas del primer cuartil global y presencia en el ranking “World’s Top 2% Scientists” de Stanford, Olivares Campos es un referente emergente en ingeniería agraria aplicada.

Su trabajo recibido premios nacionales en España y se vincula con redes académicas internacionales, fortaleciendo la transferencia de conocimiento en escenarios vulnerables.

Un mensaje claro en medio de la diáspora y el abandono institucional venezolano

Tras la premiación, Olivares Campos destacó que el logro es fruto de esfuerzo disciplinado y convicción en la ciencia como motor de cambio social.

A los jóvenes venezolanos, dentro o fuera del país, les advierte que solo la formación rigurosa y la perseverancia abren puertas en un mundo altamente competitivo.

El reconocimiento no es solo personal; representa un recordatorio de que el talento venezolano puede sobresalir pese a la falta de apoyo institucional y los desafíos del país. Un éxito que cuestiona la narrativa de desánimo y plantea qué futuro podemos construir con mejores políticas para ciencia e innovación.

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