Un año de Trump: Poder sin controles y un país al borde del caos
Trump cumple un año con pasos firmes hacia un Estado autoritario
Desde el primer día, Donald Trump no ha dejado espacio para la duda: su segundo mandato es un ejercicio de poder sin límites.
Invocó 9 veces leyes de «emergencia nacional» para ampliar sus facultades y allanó el camino a una política migratoria de mano dura caracterizada por la brutalidad de Border Patrol y la temida ICE. Este último, con métodos que recuerdan a cuerpos policiales represivos, ha instalado un nuevo estándar de agresión estatal. No es exagerado afirmar que ICE es el brazo represivo estrella de una agenda política implacable.
El expansionismo no se detiene en la frontera: Trump afirmó que Canadá y Groenlandia deberían ser parte de Estados Unidos y ahora apunta a imponer un control de facto sobre Venezuela, transformándola en un protectoradomilitar.
En comercio, la decisión unilateral de imponer aranceles sin consultar al Congreso ha desatado tensiones y ha forzado a socios históricos a buscar nuevos aliados, especialmente China, dejando en entredicho la confianza global en Washington.
En cuanto a su política internacional, reconoce un mundo tripolar pero insiste en la hegemonía estadounidense en América. La nueva doctrina de Seguridad Nacional firmada en 2025 actualiza la doctrina Monroe y justifica una presencia militar intensificada en el Caribe y el control absoluto sobre Panamá y su Canal.
El fracaso en Ucrania y el creciente aislamiento de Europa muestran las limitaciones de esta estrategia. Sin embargo, la intervención en Venezuela, donde controla recursos clave, refleja un retorno a prácticas intervencionistas directas que mejoran la influencia estadounidense, aunque generen reparos legales y éticos.
En lo interno, Trump enfrenta un declive en popularidad, que abre la puerta a un posible juicio político o al menos una fuerza legislativa que contenga su autoritarismo creciente.
La economía tampoco escapa al drama: inflación moderada pero persistente, deuda en aumento, dólar débil y un país cada vez más dividido internamente. Mientras, Trump se sigue viendo como un gran líder histórico, pero la realidad reclama resultados concretos que hoy parecen lejanos.
¿Qué viene?
- Mayor control presidencial, si mantiene poder legislativo.
- Creciente tensiones internacionales por su política unilateral.
- Posible impasse político si las elecciones de medio término cambian el equilibrio.
- Un país más polarizado y con la economía bajo estrés.
Este primer año no es solo un capítulo político, es un aviso de que la normalidad institucional está en juego.