Trump: 7 guerras, 626 bombardeos y una paz que nadie vio venir
Trump prometió paz y entregó guerra sin límites
Al regresar al poder en enero de 2025, Donald Trump se presentó como un pacificador. Lo que ocurrió fue todo lo contrario: en 12 meses ordenó 626 ataques aéreos —más que los 555 que Joe Biden ejecutó en cuatro años—, abriendo siete frentes militares en tres continentes.
¿Qué cambió?
Esta nueva estrategia destruye el marco de legalidad multilateral y apunta a una intervención militar unilateral y sin reglas claras. Trump ha dejado atrás las guerras prolongadas y opta por ataques rápidos, masivos y audaces, ignorando las consecuencias a mediano plazo.
La guerra sin descanso en siete frentes
- Somalia: Ataque masivo en las montañas de Golis, golpe histórico contra ISIS en África.
- Irak: Bombardeos selectivos contra milicias proiraníes y eliminación de líderes clave de ISIS.
- Yemen: Operación de desgaste con más de 900 bombardeos para frenar a los hutíes, aunque dejó decenas de civiles muertos.
- Irán: Destrucción parcial de instalaciones nucleares en operación de máximo riesgo, que eleva la tensión regional.
- Siria: Bombardeos masivos en represalia por ataques a militares estadounidenses, con más de 70 objetivos impactados.
- Nigeria: Ataque sorpresa en Navidad contra ISIS local, que el gobierno estadounidense presentó como una defensa cristiana.
- Venezuela: Intervención militar directa en enero, culminando con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
Lo que nadie quiere decir
La escalada militar de Trump cambia el rol global de Estados Unidos: de garante de un orden internacional a actor que decide en solitario con una visión de poder absoluto. Esto no solo complica la estabilidad regional, sino que sienta un peligroso precedente para el respeto a la soberanía y el derecho internacional.
¿Y ahora qué?
La tendencia marca un futuro incierto. Más intervenciones directas, escaladas inesperadas y menos diplomacia. La “paz a través de la fuerza” podría significar años de conflictos sin resolución, mientras las consecuencias políticas y económicas se profundizan en las zonas afectadas y en la propia estabilidad mundial.