Un regreso marcado por el horror
Después de más de siete meses detenido en Venezuela bajo acusaciones de espionaje, el marino panameño Olmedo Javier Núñez regresó a Panamá con un relato estremecedor. Su liberación, inesperada, lo devolvió a casa, pero las huellas de lo vivido permanecen vivas.
Lo que nunca creyó contar
Golpes, amenazas y humillaciones fueron parte de su día a día en los centros de máxima seguridad donde estuvo recluido. Núñez describió cómo lo esposaban por la espalda, lo despojaban de toda ropa y lo obligaban a dormir en el suelo de concreto, sin nada que lo protegiera del frío intenso.
El cruel castigo del aislamiento
Parte del tormento fue el encierro en un espacio que él llama “la pecera”, donde pasaba horas sentado, sin poder hablar ni moverse, mirando una pared todo el día. Esta forma extrema de aislamiento psicológicamente desgastaba a los presos.
«Había golpes, amenazas y humillaciones constantes. Decían cosas como: ‘De aquí se van a morir. Si conocen el cielo, pidan a Dios porque aquí está el infierno’», contó Núñez.
Un grupo de extranjeros atrapados
Él no estuvo solo. Estuvo entre varios extranjeros detenidos tras la captura de un barco panameño en alta mar. Durante meses permanecieron incomunicados, sin contacto casi alguno con el exterior. Solo una vez pudo ver a la cónsul panameña y hacer dos llamadas.
«Éramos muchos extranjeros prácticamente secuestrados, aislados de todo», relató el marino.
Lo que viene tras su liberación
Su caso, seguido de cerca por su nación y presentado ante organismos internacionales, llega en un momento de liberaciones en Venezuela que aún levantan dudas y denuncias por detenciones arbitrarias y maltratos.
Núñez pide la libertad de los demás detenidos y buscan evitar que más personas pasen por esta pesadilla. Su historia es un testimonio crudo de lo que ocurre tras las rejas y un llamado urgente a la atención internacional.
¿Qué pasará con los demás extranjeros atrapados y cómo se resolverá esta ola de detenciones que sigue en la sombra? La respuesta todavía está por venir.