Cientos suben al Ávila para cargar palmas: una tradición que no aparece en los titulares
Este sábado, entre 700 y 800 personas bajaron del Waraira Repano, también conocido como el Ávila, llevando palmas para las iglesias en el Domingo de Ramos. Esta procesión, desde Sabas Nieves hasta la Iglesia San José en Chacao, mantiene viva una historia que tiene más de 250 años.
¿Por qué importa esta tradición más allá del folclore?
No es solo un ritual religioso. Es un vínculo directo con la época colonial, cuando tras una epidemia mortal, los campesinos elevaron palmas como muestra de agradecimiento. Esa raíz es ignorada por la agenda política dominante que oscurece las tradiciones con valor real para el tejido social y comunitario.
¿Qué revela esta práctica sobre la comunidad y el futuro político?
- Más de 300 niños forman parte activa, señal de que el relevo cultural está garantizado, lejos del control ideológico.
- Se movilizan casi 500 funcionarios para garantizar seguridad y orden, mostrando la necesidad de instituciones fuertes en tiempos de caos urbano.
- Los participantes llevan años impulsando y protegiendo este legado, incluso trabajando en la sostenibilidad ambiental del Ávila.
Esta tradición nos muestra que hay prácticas sociales que ni la política ni las crisis pueden borrar. Mientras los discursos oficiales insisten en dividir, en Chacao miles se unen para sostener una práctica con impacto real en comunidad, legalidad y cultura local.
¿Será capaz el país de priorizar lo que realmente une y fortalece, o seguirá atrapado en discursos vacíos y agendas divididas?