Trabajadores de Portuguesa: La protesta que el Gobierno quiere ignorar sigue en las calles

Protesta permanente en Portuguesa: los trabajadores no ceden

Este 25 de marzo, Pablo Rangel, presidente de la Federación Venezolana de Maestros en Portuguesa, lideró una nueva jornada de protesta en Acarigua que no tiene intenciones de parar.

Los empleados públicos exigen que el Gobierno cumpla el Artículo 91 de la Constitución: un salario mínimo ligado al costo real de la canasta básica, hoy en 645,60 dólares según Cendas, una cifra inalcanzable para la mayoría bajo el esquema actual.

¿Por qué esto cambia el escenario? Porque revela que el malestar no es un episodio aislado, sino una resistencia firme ante salarios que asfixian a las familias venezolanas y una política económica que ignora la realidad.

El movimiento no es solo de maestros. Incluye enfermeros, obreros y pensionados que exigen condiciones laborales y pensiones justas para medicamentos y alimentos. La consigna es clara: «Ni nos cansamos, ni nos rendimos».

El Gobierno enfrenta un problema grave que no solucionará con discursos ni promesas. El desacato al Artículo 91 alimenta protestas que serán constantes y permanentes, y la próxima expresión será un viacrucis que expondrá las razones de una voz subestimada.

Lo que viene: Mientras la Constitución no se respete, esta ola de protestas no se detendrá. El desgaste social y económico amenaza la estabilidad institucional y pone en evidencia la incapacidad estatal para responder a demandas básicas.

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