Táchira apuesta por canchas: ¿solución real o parche político?
Rehabilitación masiva de canchas en Táchira: ¿qué hay detrás?
El gobernador Freddy Bernal anunció la recuperación de 113 canchas en el estado Táchira, con 71 ya rehabilitadas en el marco del Plan «Mi Cancha Bonita». La iniciativa se presenta como un esfuerzo para generar espacios de esparcimiento y seguridad ciudadana.
Lo que ocurrió: obras y equipos para 113 canchas
Este jueves, en el sector 23 de Enero de San Cristóbal, Bernal entregó materiales de construcción y elementos deportivos. La inversión busca recuperar espacios deteriorados y entregar balones para fomentar el deporte comunitario. De acuerdo a las autoridades, la juventud ha participado activamente en la ejecución de estas obras.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El discurso oficial sostiene que estos proyectos no solo son infraestructura, sino una estrategia para enfrentar la violencia, el ocio y las drogas al ofrecer opciones reales a los jóvenes. Además, se resalta la participación popular y juvenil en la elección de prioridades, reforzando la narrativa de democracia participativa.
Las consecuencias ignoradas
- ¿Realmente estas rehabilitaciones atacan la raíz de la inseguridad en Táchira o solo disfrazan meses —a veces años— de abandono institucional?
- ¿Cuánto impactan estas mejoras en la violencia que afecta a la población diariamente?
- ¿Se están destinando recursos suficientes y bien gestionados para generar empleo y desarrollo real, o solo se trata de proyectos visibles con impacto limitado y corto plazo?
Qué podría venir después
Si este plan se reduce a rehabilitar canchas sin un acompañamiento integral, el efecto será temporal. Sin medidas firmes en seguridad, empleo y educación, estos espacios pueden volver a caer en el deterioro y la inseguridad. Lo que viene debe ser más que pintura y balones: requiere un cambio estructural en la gestión y el orden público para dejar de lado la improvisación.
El reto para Táchira está en no conformarse con iniciativas visibles que generan titulares, sino exigir resultados concretos que mejoren la calidad de vida de las comunidades y sus jóvenes.